back

moby dick

damián ortega
kurimanzutto
25 de marzo, 2004
image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

image

moby dick, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2004

El estudio de las mitologías nos hace ver la  historia cultural de la humanidad como una unidad: el robo del fuego, el diluvio, el mundo de los muertos, el regreso del héroe,  se encuentran en  todas las culturas del mundo.

 

Damián Ortega parece encontrar  en este proyecto un continuo histórico con  su visión  particular de la mitología contemporánea y la búsqueda de  una identidad cósmica para convertirla en una manifestación cultural humana.

 

La obra de  Ortega nos presenta una  caricatura  mitológica, una odisea doméstica donde el heroísmo es un acto tan banal como encender el automóvil en segunda.

 

La obra presenta una cacería ceremonial, ubicada en una pseudo caverna paleolítica. Una experiencia sagrada que se cobra por hora o fracción. Cien pesos  boleto extraviado.

 

La música también tiene un referente mítico que se remonta por ejemplo a la tradición de los tambores como un vehículo de transporte de almas. La improvisación, habla de una experimentación sonora y de un ritual pagano.

 

Moby Dick es un  homenaje a John Bonham  y Led Zeppelin.
 

Una herencia de energía contenida entre líneas y poleas, desde el primer Adán hasta nuestros días. La férrea voluntad de domar y domesticar bestias ahora se presenta como un combate corporal, con un vigoroso escarabajo 1600 afinado y verificado. Tenencia pagada.

 

El forcejeo es la  técnica y es el  obstinado rigor  que ha cubierto nuestras manos con hule y carnaza,  inventando tantas reglas y herramientas como palabras hay.

 

Ahora tenemos el valor del cuchillo, pero no el de la sangre.

 

La fricción, la tensión y la contención son los  elementos de este trabajo, un conjunto de fenómenos físicos y técnicos  como botar el clutch, sacar el freno y acelerar. Luego neutralizarlo y drogarlo con grasa Roshfrans en los neumáticos.

 

El referente sería  tratar de limar un poco los cuernos al toro  para que pierda la proporción de la distancia.

 

Aunque en muchos objetos naturales la blancura aumenta refinadamente la belleza, como si impartiese  alguna virtud  especial propia  de los mármoles, camelias japonesas y perlas, todavía no hemos solucionado el hechizo de esta blancura,   ni hemos  aprendido el por qué  atrae con tanta energía al alma, siendo al mismo tiempo  un símbolo cargado de espiritualidad y por otra parte, un agente intensificador  de las cosas  que aterran, repugnan y repelen  a la humanidad.

 

Un tiburón, un tigre, o un toro blanco han sido interpretados en la mitología como animales demoníacos.

 

Quien toma las riendas parece que  se  encuentra con algo ya vivido, la soga se reconoce en el guante,  la mano se  anima cuando el metal se anima, sin nostalgia alguna revive  sus instintos  básicos y regresa a su casa  con la presa empacada y pasteurizada.

 

Grasa, cera, un corsé y unos filetitos para empanizar.
Otro miércoles de plaza
En La Comercial.

 

Damián Ortega