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obsidiana

jimmie durham
kurimanzutto
11 de noviembre, 2009 - 6 de febrero, 2010
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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

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obsidiana, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2009.

kurimanzutto presenta Obsidiana, un proyecto desarrollado durante los últimos dos años por Jimmie Durham. La producción de este artista abarca desde el dibujo, la escultura, la instalación y el video hasta el performance, la literatura y la poesía. Jimmie Durham vivió y trabajó en la ciudad de Cuernavaca en México de 1987 a 1994; posteriormente viajó extensamente por Eurasia, despertando así su interés por la noción de Europa: «que mas que la descripción de un continente, es sólo un ofuscamiento político». Quince años después de haber dejado México, Durham presenta su primera exposición individual en el país.

 

Durham rechaza de forma explícita las expectativas de pureza en el arte. Su trabajo está siempre influido por el lugar en que se desarrolla. En esta exposición, Durham reflexiona sobre la obsidiana: primero, como un material que considera sumamente bello; segundo, como una piedra a la que se atribuyen múltiples connotaciones cargadas preconcepciones culturales y niveles históricos. El artista pone lo anterior en evidencia destacando la presencia del material y presentando tres esculturas abstractas expuestas en atmósferas independientes.

 

La obsidiana es una roca volcánica de estructura molecular irregular y cuyas tonalidades varían según la dirección en que sea seccionada; fue utilizada en abundancia por aztecas, toltecas y huastecos.

 

La primera obra localizada a la entrada de la exposición, The Doorman, es una escultura antropomórfica característica de Jimmie Durham. Este personaje hecho de acero, cristal de Murano y oro, ostenta un corazón de obsidiana roja y personifica al dios Tezcatlipoca. Tezcatlipoca, que se traduce como «espejo humeante», era representado por los aztecas con una obsidiana negra pulida en el pecho. Era el hermano y deidad complementaria de Quetzalcóatl. La leyenda Nahua cuenta que juntos crearon el mundo, aunque según los toltecas ambos eran rivales y enemigos. En la mitología europea, Vulcano para los romanos o Hefestos para los griegos, era un dios emergido de las profundidades y descrito como un hombre cojo, cuyo pie le fue arrancado mientras intentaba escapar del infierno. Tezcatlipoca, también asociado con el inframundo y la oscuridad, suele representarse con un espejo de obsidiana, hueso o serpiente en lugar del pie derecho. Esta coincidencia dio origen a la investigación cuyo resultado Durham presenta en esta exposición.

 

Jimmie Durham ha expresado su desconfianza del lenguaje escrito ya que hurta la memoria y define «cómo pensar y actuar»(1); y sin embargo es precisamente esta herramienta la que juega una parte central en su práctica artística; sólo que en lugar de establecer conexiones, la presencia de textos (traducciones erráticas, juegos de palabras o descripciones de objetos) en la obra de Durham provoca disrupciones llenas de significado. El espectador se involucra con humor en la supuesta inocencia de la dislocada imitación y verbalización de las normas que rigen la creación artística y su consumo. Como en las obras de Bertolt Brecht, no hay intención de distraer al público del hecho de que lo que ven es sólo una obra de teatro —o una escultura en el caso de Durham—; todo lo contrario, es fundamental reconocerlo. No obstante, esta supuesta permisividad de la ficción sirve para revelar ciertas complicidades históricas.

 

Para este proyecto, Jimmie Durham se ha adentrado en un proceso de investigación sobre la roca mexicana, sus características y estado natural y los posibles medios para transformarla. Durham reflexiona sobre los rasgos culturales asociados con la existencia misma de una piedra como esta. Para él, las ideas son simultaneas al reconocimiento de un material y por tanto, todo desarrollo intelectual descansa precisamente en los encuentros físicos.

(1) Bossé, L. y Garimorth, J. (2008) Jimmie Durham Rejected Stones, catálogo de exposición, 30 enero - 12 abril  2009, Musée d’Art moderne de la Ville de Paris, Francia pp. 13.