kurimanzutto presenta Contracorrientes, una exposición organizada por la curadora y escritora Emily King, que reúne la obra de dos destacados provocadores visuales del mundo del arte moderno y contemporáneo mexicano: Miguel Covarrubias (1904–57), conocido como El Chamaco y Jerónimo López Ramírez, conocido como Dr. Lakra (1972). Nacidos con casi siete décadas de diferencia, ambos artistas comparten una precocidad notable y una perspectiva contra-hegemónica que cuestiona los marcos artísticos y geográficos dominantes. A través de un diálogo entre la línea, la cultura visual y la cartografía, la exposición explora cómo estos artistas navegan el mundo no como extranjeros, sino como “cosmopolitas por naturaleza”, como los describe King, completamente inmersos en las culturas que retratan.
Ambos abandonaron la educación formal en la adolescencia para incorporarse a la vanguardia de sus respectivas épocas. Covarrubias alcanzó el reconocimiento en la Ciudad de México y Nueva York en la década de 1920, particularmente a través de sus caricaturas para Vanity Fair, mientras que Lakra emergió de la escena del tatuaje underground y el Taller de los Viernes de Gabriel Orozco en la década de 1990. A pesar de estos contextos distintos, cada uno construyó su práctica a partir de un uso preciso y expresivo de la línea.
Este dominio de la línea llevó a ambos artistas a desarrollar una relación sostenida con la región del Pacífico. La exposición reúne ilustraciones de Covarrubias para The Island of Bali (La isla de Bali, 1937), incluyendo representaciones de bailarinas y mujeres, presentadas junto a los “monjes irritados” de Dr. Lakra, una serie de dibujos que reinterpretan la iconografía de Bhutan. Los viajes de Lakra a las Filipinas y Japón influenciaron estas piezas, mientras que el estudio de Bali por parte de Covarrubias dio forma a un cuerpo de obra que combina la observación con la estilización. Más que servir como documentación de sus viajes, su obra muestra referencias culturales reconfiguradas mediante la línea y la composición.
La exposición explora además cómo ambos artistas emplean el cuerpo como un sitio primordial de la expresión humana. The Lindy Hop (1936) de Covarrubias traduce los ritmos de baile de Harlem en líneas que articulan brazos y piernas en movimiento, una sensibilidad que reaparece en sus representaciones de bailarinas balinesas. Por su parte, la serie de monotipos de Lakra, basados en la novela de Amos Tutuola, My Life in the Bush of Ghosts (Mi vida en la Maleza de Fantasmas, 1954) –un relato sobre el viaje de un niño dentro de un mundo de espíritus– construye figuras de forma similar, mediante posturas contorsionadas e inestables. En estas dos series, el movimiento genera la forma.
Lakra extiende esta exploración hacia la tridimensionalidad con un grupo de grandes jarrones de cerámica. Producidas utilizando moldes de madera y yeso y quemadas a baja temperatura, estas obras muestran animales, criaturas mitológicas, esqueletos y figuras antropomórficas en audaces composiciones lineales. Esta atención a las formas híbridas y los animales resuena con ilustraciones de Covarrubias como Snake (1937), hecha para el libro Green Mansions (Mansiones verdes) de William Henry Hudson, donde la línea articula tanto lo natural como lo simbólico. Inspirándose en las tradiciones visuales del este y sudeste asiático –incluyendo el wayang kulit (teatro de sombras indonesio) y la porcelana china– estos jarrones incorporan motivos como el dragón, que hace referencia directa al lenguaje visual del tatuaje japonés. Aquí, el tatuaje se traduce de inscripción sobre la piel a superficie y objeto.
La exposición también presenta un diálogo cartográfico. En 1939, Covarrubias creó Pageant of the Pacific (Desfile del Pacífico) una serie de mapas murales enfocados en el océano Pacífico que trazaban conexiones entre Asia y las Américas. Versiones más pequeñas de estos murales, impresos como litografías en 1940, se presentan en la exposición junto a obras relacionadas como Typee Girl with a Kava Bowl, Nude Female Model y Tattooed Indian. En respuesta a estas piezas, el mural de Dr. Lakra Los más corrientes del Pacífico (2024) da cuenta de la cultura del tatuaje en la región. Mientras Covarrubias cartografía pueblos y formas artísticas, Lakra enfatiza cómo el tatuaje funciona como un lenguaje visual que inscribe identidad e historia en el cuerpo. Al rechazar las convenciones eurocéntricas que colocan a Occidente siempre al centro, estas obras proponen otras relaciones espaciales y culturales, desplazando la atención del territorio cartografiado hacia los cuerpos y sus inscripciones.
Contracorrientes establece un diálogo entre dos artistas que trabajan con dibujo, grabado, cerámica y cartografía, utilizando la línea como hilo conductor entre cuerpos, imágenes y geografías. A lo largo de la exposición, el movimiento, la creación de marcas y el mapeo operan como sistemas paralelos a través de los cuales la cultura visual se traduce y se reconfigura.
La exposición está acompañada de un catálogo ilustrado con textos de Emily King, Álvaro Enrigue y Lars Krutak.