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Ming Fay con Money Trees en su estudio de Union Square, década de 1990

Ming Fay con Money Trees en su estudio de Union Square, década de 1990

En noviembre de 2025, kurimanzutto, Nueva York, inauguró Midnite Porridge, la primera exposición individual de Ming Fay (1943–2025) en la galería. Abarcando casi toda su carrera, la muestra del artista nacido en China reúne esculturas de gran formato, pinturas y bocetos inspirados en frutas, semillas, plantas y conchas: formas a través de las cuales Fay exploró el encuentro humano con la naturaleza. Tras su fallecimiento en febrero de 2025, esta edición de Desde el archivo reflexiona sobre el legado de Fay como un artista que tendió puentes entre las culturas de Oriente y Occidente. Cimentada en la filosofía china de tian re he yi —la unidad entre las personas y la naturaleza—, su obra ilumina el potencial simbólico de las formas botánicas y cómo éstas hablan del anhelo, el crecimiento y la transformación humana.

Primeros años

Tiger Balm Garden, Haw Par Mansion, Hong Kong, década de 1950

Tiger Balm Garden, Haw Par Mansion, Hong Kong, década de 1950

Nacido en Shanghái en 1943, Ming Fay creció en una familia de artistas. Sus padres, ambos alumnos del escultor Zhang Chongren, lo acercaron al arte desde pequeño y fomentaron un hogar en el que la creatividad formaba parte de la vida cotidiana. A los ocho años, mientras se recuperaba de un caso grave de apendicitis, Fay pasó un año convaleciente en cama y se sumergió en libros de arte y cómics, una experiencia que despertó su imaginación artística.

En 1952, tras la instauración de la República Popular China, la familia se trasladó de Shanghái a Hong Kong, entonces bajo dominio británico. Allí, su padre, Rex Fay, cofundó el primer museo de cera de la ciudad y trabajó como director artístico en cine y televisión, mientras que su madre, Ting Gi Ying, profesora de arte, le enseñó a hacer faroles de papel, cometas y acuarelas, técnicas que moldearon su vocabulario artístico durante décadas. Durante esos años, Fay también visitó el Tiger Balm Garden, un parque de esculturas repleto de estatuas, pagodas y escenas de cuentos populares chinos y mitología budista, cuyas imágenes dejaron una huella imborrable en su obra.

A través de los mares

Ming Fay (tercero desde la izquierda) con su familia antes de partir a Estados Unidos. Hong Kong, 1961.

Ming Fay (tercero desde la izquierda) con su familia antes de partir a Estados Unidos. Hong Kong, 1961.

La vida de Fay estuvo marcada por dos importantes viajes marítimos. El primero tuvo lugar a los dieciocho años, cuando viajó a Estados Unidos con una beca completa para estudiar en el Columbus College of Art & Design, en Ohio. Como uno de los primeros estudiantes asiáticos de la escuela, inicialmente siguió la recomendación de su padre y estudió diseño industrial, pero finalmente descubrió su pasión por la escultura. En 1965, se trasladó al Kansas City Art Institute, donde obtuvo una licenciatura en Bellas Artes en 1967, y más tarde completó su maestría en Bellas Artes en la University of California, Santa Bárbara, en 1970. Durante esos años, creó grandes esculturas geométricas de acero que reflejaban su creciente interés por la forma y la construcción del espacio.

Escultura temprana de Ming Fay, Santa Bárbara, California, c. 1969

Escultura temprana de Ming Fay, Santa Bárbara, California, c. 1969

Ming Fay en su casa y estudio de Union Square con Pear, década de 1990

Ming Fay en su casa y estudio de Union Square con Pear, década de 1990

Después de enseñar escultura en la University of Pittsburgh hasta 1973, Fay se instaló en SoHo, en Nueva York, donde pasó del acero al papel maché, un material económico y accesible que había aprendido a utilizar gracias a su madre. Inspirado en los mercados de Chinatown, se interesó en la fruta tanto por su significado simbólico en la cultura china como por sus cualidades formales —forma, textura y color—, que le abrieron nuevas posibilidades escultóricas. Estos intereses convergieron en sus esculturas botánicas, comenzando con una serie de peras a gran escala en diversas paletas y formas, símbolos tradicionales de prosperidad y relaciones duraderas.

Parker Fay sentado dentro de Clam Shell junto a Wishbone, 1983

Parker Fay sentado dentro de Clam Shell junto a Wishbone, 1983

Fay se casó con Peili Chang y, al poco tiempo, la pareja se unió al programa Semester at Sea, una oportunidad docente que también aprovecharon como luna de miel. Durante el viaje alrededor del mundo, Fay creó su primera escultura de “hueso de la suerte” a partir de un gancho y papel, pidiendo el deseo de tener un hijo. Basado en el hueso en forma de Y que se encuentra en el pecho de las aves, este motivo se convirtió en un elemento recurrente en su obra, símbolo de esperanza y buena fortuna asociado al ritual de separar las dos clavículas para pedir un deseo. Su hijo, Parker Fay, nació más tarde ese mismo año.

Exhibición de frutas

Objects from Nature, Broadway Windows, New York University, 1984 

Objects from Nature, Broadway Windows, New York University, 1984 

En 1984, Fay presentó su primera exposición individual en Nueva York, Objects from Nature, en Broadway Windows, un espacio expositivo de la New York University (NYU). La muestra reunía una selección de esculturas de frutas que había estado produciendo desde su llegada a la ciudad en 1973.

Sus esculturas incluían una gran variedad de frutas y verduras, aprovechando sus asociaciones culturales para profundizar en la resonancia simbólica de su obra. Las cerezas sugerían amor y feminidad; los chiles rojos introducían temas de suerte y prosperidad; y las manzanas (píngguǒ) evocaban tranquilidad y protección gracias a su vínculo lingüístico con la palabra en chino para “paz” o “seguridad, píng’ān.

Fay también incorporó formas cargadas de significado espiritual y filosófico. La calabaza hulu, asociada con la curación, la longevidad y la contención del qi en la tradición taoísta, vinculaba el cuerpo, el espíritu y las fuerzas que animan el mundo natural. La flor de ciruelo, celebrada en el arte clásico chino por florecer en invierno, simboliza la resiliencia, la integridad moral y la renovación. Los melocotones, vinculados con la vitalidad y la inmortalidad, tenían además un significado personal para Fay, pues evocaban una de sus novelas favoritas de la infancia, Viaje al Oeste, y el episodio en el que el Rey Mono roba los duraznos celestiales de la vida eterna.

Ming Fay en su estudio, década de 1990

Ming Fay en su estudio, década de 1990

Epoxy Art Group

Vivir en Nueva York en la década de 1980 planteaba muchos retos para las comunidades asiáticas, y a menudo resultaba difícil obtener reconocimiento como artista. Con el objetivo de crear una comunidad para los creadores de la diáspora china, Fay cofundó el colectivo Epoxy Art Group junto con Eric Chan, Kang Lok Chung, Jerry Kwan, Kwok Mang Ho y Bing Lee. El nombre del grupo, que alude a una resina adhesiva, simbolizaba el “pegamento” que unía culturas, mitologías e historias de Oriente y Occidente.

Miembros del Epoxy Art Group (de izquierda a derecha): Eric Chan, Jerry Kwan, Bing Lee, Kwok Mang Ho, Hsieh Lifa, Ming Fay y Kang Lok Chung en la Kwok Gallery, Nueva York, 1983

Miembros del Epoxy Art Group (de izquierda a derecha): Eric Chan, Jerry Kwan, Bing Lee, Kwok Mang Ho, Hsieh Lifa, Ming Fay y Kang Lok Chung en la Kwok Gallery, Nueva York, 1983

Dibujos de Ming Fay de la serie Mollusk & Porn, 1984

Dibujos de Ming Fay de la serie Mollusk & Porn, 1984

En 1984, Fay participó en Erotica, un evento organizado por Epoxy Art Group que proyectaba imágenes sobre la fachada de un edificio en Spring Street y Broadway, transformando el paisaje urbano en una experiencia compartida. Los dibujos de Fay, inspirados en los moluscos, con sus curvas suaves y aberturas sugerentes, transmitían una carga erótica que resaltaba la conexión entre el cuerpo humano y las formas naturales. Ese erotismo manifiesto se vuelve más sutil, pero sigue presente en muchas de sus obras posteriores, reflejando su sensibilidad hacia las cualidades sensuales de la naturaleza.

El dibujo era fundamental en la práctica de Fay. Muchas de sus esculturas a gran escala comenzaban como estudios pintados en los que probaba conceptos y regresaba a aquellos que tenían mayor fuerza visual y conceptual. “Me gusta esbozar ideas en bruto”, explicaba. “Estas ideas se convierten en imágenes y, más tarde, selecciono algunas para transformarlas en piezas tridimensionales. Mis ideas provienen principalmente de la naturaleza y se inspiran en alegorías filosóficas de la vida.”

Formas en transformación constante

Ming Fay con Elixirs, The Alternative Museum, Nueva York, 1988

Ming Fay con Elixirs, The Alternative Museum, Nueva York, 1988

En 1988, Fay presentó Elixirs en The Alternative Museum de Nueva York, donde dio a conocer una serie de “híbridos” escultóricos. A partir de formas y materiales afines a los que había estado utilizando, creó un jardín de esculturas altas y cónicas, de superficies lisas que sugieren un crecimiento en forma de brote o cuerno. Cada uno de estos híbridos evoca una planta, una concha o una semilla, transformadas y adaptadas a su imaginación. Al combinar rasgos de especies naturales e infundirles un simbolismo personal, Fay utilizó estas obras para explorar la reproducción, el rejuvenecimiento y el deseo. “Me considero una especie de científico y mi estudio, un laboratorio”, comentó, subrayando su interés por descifrar metáforas vegetales y generar nuevas variantes.

Extracto de Midnite Porridge, 1987

Extracto de Midnite Porridge, 1987

Estos procesos mentales cobraron protagonismo en Midnite Porridge (1987), un libro de artista autoeditado que traza su exploración de las relaciones entre el arte, la naturaleza y el bienestar. El libro reúne bocetos, aforismos y reflexiones de este periodo de transición: ideas en constante cambio, algunas de las cuales se volvieron esculturas y otras que se quedaron en propuestas. Para Fay, la avena cocida (porridge) era más que un simple alimento; simbolizaba la transformación, un proceso en el que ingredientes dispares se mezclan, se cocinan a fuego lento y se convierten en algo sustancioso.

Jardines de la fortuna

Vista de la instalación Garden of Qian, Museo Whitney de Arte Americano en Philip Morris, Nueva York, 1998

Vista de la instalación Garden of Qian, Museo Whitney de Arte Americano en Philip Morris, Nueva York, 1998

El motivo del jardín, fundamental en la obra de Fay, funciona como un umbral entre reinos: un “no lugar” que evoca la abundancia, la utopía y el anhelo humano de un mundo ideal. Fay tradujo este concepto en nuevas formas escultóricas con su serie Money Tree, presentada por primera vez en Garden of Qián (1998), una exhibición curada por Eugenie Tsai en la sede Philip Morris del Whitney Museum.

En la serie Money Tree, Fay utiliza contrastes culturales y botánicos para ampliar el potencial simbólico del jardín. Inspirado en las tradiciones chinas de asimetría y espontaneidad presentes en los jardines, así como en el mítico yao qian shu, o “árbol que sacude el dinero”, reimaginó la Lunaria annua, la delicada “planta del dólar de plata”. Con sus hojas de papel de cáñamo en tonos dorados, semillas incrustadas y delgadas ramas de alambre envueltas en pulpa de lino, estas obras fusionan la forma botánica con la memoria cultural, transformando un símbolo de riqueza inagotable en una meditación táctil sobre el valor, el deseo y los mundos imaginarios.

Serie Money Tree Branch, década de 1990-2025

Serie Money Tree Branch, década de 1990-2025

Arte público

Enigma Elm, P.S. 7Q, Elmhurst, Queens, Nueva York, 1995 

Enigma Elm, P.S. 7Q, Elmhurst, Queens, Nueva York, 1995 

Fay estaba decidido a llevar sus jardines fantásticos y mundos imaginarios al espacio público. A lo largo de su carrera, tuvo numerosos encargos de arte público en todo Estados Unidos. Su primer proyecto permanente, Enigma Elm, fue instalado en 1995 en la escuela P.S. 7Q de Elmhurst, Queens, y consistía en una monumental puerta de bronce con la forma de una hoja de olmo.

Ginkoberry Gwa, Centro de Convenciones de Oregón, Portland, 2003 

Ginkoberry Gwa, Centro de Convenciones de Oregón, Portland, 2003 

En 2003, Fay completó Ginkoberry Gwa, una obra pública para el Centro de Convenciones de Oregón. Inspirado en los antiguos árboles de ginkgo de la región y en el árbol de la vida de los nativos americanos, Gwakalekala, creó una instalación inmersiva compuesta por bayas de ginkgo de bronce de gran tamaño, flores de acero y cristal, y semillas flotantes con forma de mandala.

Delancey Orchard, estación de metro Delancey-Essex Street, 2004

Delancey Orchard, estación de metro Delancey-Essex Street, 2004

Entre sus proyectos más destacados figura una instalación de mosaico para la estación de metro Delancey–Essex Street de Nueva York, realizada en 2004 a través del programa MTA Arts for Transit. Inspirado en la geografía y la historia local, Fay retomó el antiguo huerto de cerezos de la familia DeLancey del siglo XVIII y el sábalo, un pez que antes abundaba en los ríos Hudson y East. Como explicó el propio artista, su objetivo siempre fue reconectar al público con la naturaleza: “En los entornos urbanos modernos, la necesidad de un recordatorio del mundo natural es particularmente significativa y necesaria. En mi trabajo procuro mostrar el asombro que encierran incluso las formas naturales más humildes, ofreciendo al espectador una nueva apreciación de lo cotidiano”.

Una metáfora del deseo

Continuando su investigación sobre las formas naturales y su potencia metafórica, Fay abrió su visión hacia una escala ecológica más amplia con Canutopia, presentada en 2012 en Grounds for Sculpture, en Hamilton, Nueva Jersey. La exposición imaginaba una relación armoniosa entre los seres humanos y el mundo natural, y su título —que combina “canopy” (la copa de los árboles) y utopía— anunciaba este ideal.

Vista de la instalación de Canutopia, Grounds for Sculpture, Hamilton, Nueva Jersey, 2012

Vista de la instalación de Canutopia, Grounds for Sculpture, Hamilton, Nueva Jersey, 2012

Vista de la instalación de Floating Reeds, Hong Kong Museum of Art, 2021

Vista de la instalación de Floating Reeds, Hong Kong Museum of Art, 2021

El elemento central de la exposición era el árbol sudamericano conocido como Samán o monkey pot tree, conocido por producir una especie de cápsulas en forma de olla llenas de codiciadas nueces.  Los monos suelen intentar alcanzarlas con tal entusiasmo que quedan atrapados con la cabeza dentro, incapaces de soltar su premio. Para Fay, este fenómeno se convierte en una vívida metáfora de cómo los seres humanos también quedan atrapados por el deseo. A partir de esta idea, Fay produjo una serie de Monkey Pots de gran formato y colores intensos, elaboradas con espuma comprimida, pintura, papel y gasa. Estas obras nos invitan a reflexionar sobre cómo los seres humanos quedan atrapados por aquello que anhelan. Exuberante y fantástica, la instalación evocaba ciclos de crecimiento, descomposición y renovación, revelando tanto el encanto como el peligro del deseo y la atracción.

Un legado vivo

Ming Fay: Journey into Nature, Ming Fay Studio y Alisan Fine Arts, 2022

Ming Fay: Journey into Nature, Ming Fay Studio y Alisan Fine Arts, 2022

En 2022, con motivo de su exposición retrospectiva Journey into Nature en Alisan Fine Arts, en Hong Kong, la galería publicó una monografía de 423 páginas, la primera publicación que documenta más de cincuenta años de la obra de Fay. Ilustrada con esculturas, dibujos, cuadernos de bocetos y material de archivo, la publicación ofrece una visión detallada de los temas y métodos que marcaron su carrera. Este catálogo constituye un recurso de referencia que captura el alcance de su visión y su diálogo con el mundo natural a lo largo de toda una vida.

Vista de la instalación de Ming Fay: Edge of the Garden, Isabella Stewart Gardner Museum, Boston, 2025

Vista de la instalación de Ming Fay: Edge of the Garden, Isabella Stewart Gardner Museum, Boston, 2025

En 2025, el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston inauguró Ming Fay: Edge of the Garden, la primera retrospectiva dedicada a la trayectoria del artista. Con más de cien obras —entre esculturas, dibujos y cuadernos de bocetos— la exposición ofrecía una visión amplia de su producción y destacó la relevancia de sus aportes a la escultura contemporánea. Fay falleció unos meses antes de la inauguración, el 23 de febrero de 2025, a los 82 años. Su ausencia situó la retrospectiva en un contexto distinto, subrayando el impacto duradero de su obra.

Vistas de la instalación de Ming Fay: Midnite Porridge, kurimanzutto, Nueva York, 2025. Foto de Zach Hyman.

Vistas de la instalación de Ming Fay: Midnite Porridge, kurimanzutto, Nueva York, 2025. Foto de Zach Hyman.

Desde monumentales proyectos de arte público hasta íntimos estudios en acuarela, la obra de Fay reimagina las formas botánicas y el simbolismo cultural para proponer nuevas maneras de entender los ecosistemas que nos rodean, tanto reales como imaginarios. Las ideas que cultivó — arraigadas en el crecimiento, la transformación y la interconexión — mantienen plena vigencia y pueden verse en Ming Fay: Midnite Porridge en kurimanzutto, Nueva York, hasta el sábado 13 de diciembre.

Vista de la instalación de Ming Fay: Midnite Porridge, kurimanzutto, Nueva York, 2025. Foto de Zach Hyman.

Vista de la instalación de Ming Fay: Midnite Porridge, kurimanzutto, Nueva York, 2025. Foto de Zach Hyman.